14/03/2015

Yo, mi, me, conmigo en el siglo del yo

Sabemos que vivimos en una sociedad profundamente individualista y de consumo. Es una realidad que este tipo de organización social, centrada en el individuo, en la libertad y en la felicidad, está teniendo unos costes sin precedentes para la vida del planeta, pero también para muchas personas a las que no tiene en cuenta.

La sociedad de consumo actual también ha sido llamada del conocimiento y de la información. Hoy, el conocimiento de lo que ocurre a las afueras no sólo de nuestras casas, sino también de nuestras fronteras, es accesible para todo el mundo. Sin embargo, somos sociedades inmóviles ante las injusticias y horrores dentro y fuera de nuestras esferas más cercanas. Sólo consumimos ese conocimiento. Somos lo que se ha denominado ‘consumidores pasivos’.

¿Cómo empezó esta forma de individualidad y que utilidad tenía? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo se surgió la sociedad de consumo? ¿Cómo llegamos a ser quienes hoy somos? ¿Cómo llegamos a identificarnos con cosas y no con pensamientos, con necesidades inmediatas y no con ideales a largo plazo? ¿Cuándo dejamos de ser una comunidad para ser solamente nosotros?

Estas son algunas preguntas a las que da respuesta el documental que proponemos: El siglo del yo. Dirigido por el documentalista británico Adam Curtis, es la primera de las cuatro partes que conforman el documento completo. Fue publicado en 2002, nominado a numerosos premios y ganador en las categorías de mejor serie documental en los Broadcast Awards y mejor película histórica del año en los Longman History Today Awards.

Adam Curtis indaga en la influencia activa que tuvo la teoría del psicoanálisis de Freud, importada por Edward Bernays, su sobrino, de Europa a Estados Unidos en la economía, política y sociedad a partir de los años 20. A través del conocimiento de las teorías de Freud, Bernays, una figura híbrida entre ideólogo, publicista, una especie de incipiente figura del actual relaciones públicas, descubrió cómo a través de la psique se podían modificar los comportamientos de las personas. Cómo creando símbolos acerca de los productos de consumo se podían manipular las preferencias de las personas respecto a estos. Vio cómo se podían vincular los sentimientos a los bienes. Inventó la teoría de la propaganda y de persuasión del yo hacia las masas.

Edward Bernays se inspiró en las teorías de su tío Sigmund Freud para convertir necesidades en deseos y crear así la sociedad de consumo —Imagen Unknown Author

Años 20, la industria crece, y el miedo a la superproducción y la gestión del excedente aumentan a la par. Las grandes corporaciones necesitaban lo que Bernays les ofreció, un modo de transformar el consumo de necesidades en consumo de deseos. Son los felices 20, que vinieron seguidos del gran crack del 29.

Pese a esa gran caída, desde ese momento el capitalismo no ha dejado de acercarse al capitalismo liberal que hoy conocemos. Hubo, después de la gran depresión, una fase intermedia de capitalismo intervenido y regulado  —como el keynesianismo o el New Deal de Roosevelt, lo que se ha llamado posteriormente ‘los años dorados del capitalismo’—. Esta fase fue de lucha entre las corporaciones y los intereses privados frente los intereses públicos y del Estado. Lucha que culminó en 1979, con la crisis del petróleo y la transformación definitiva de este modelo de producción en su versión más feroz, en Inglaterra con Thatcher y en Estados Unidos con Reagan.

El documental nos da muchas de las claves necesarias para entender cómo se dio ese proceso, y cómo el supuesto matrimonio entre democracia y capitalismo liberal se ha presentado cómo inquebrantable, cuando en realidad, como veremos, es un matrimonio de conveniencia —y no precisamente bien avenido— donde el aumento de la libertad en el consumo está reñida con nuestros derechos y con la libertad en su sentido más profundo.

Los interesados en este matrimonio os resultarán familiares: Lehman Brothers, Rockefeller, General Motors… y Edward Bernays, que sería el divulgador de las ideas en las que posteriormente se basaría Goebbels para el desarrollo de sus técnicas de propaganda e ideologización en la Alemania de Hitler.

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Mientras los modelos convencionales observan el crecimiento económico como objetivo principal, el concepto de FNB se basa en la premisa de que el verdadero desarrollo de la sociedad humana se encuentra en la complementación y refuerzo mutuo de los desarrollos material y espiritual. Sus cuatro pilares son la promoción del desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conservación del Medio Ambiente y el establecimiento de un buen gobierno.Gross National Happiness (GNH) or Gross Domestic Happiness (GDH) its an indicator that measures people's life quality in more holistic and psychological terms than the Gross Domestic Product (GDP). The term was proposed in 1972 by Jigme Singye Wangchuck, King of Buthan, as an answer to the constant criticism to the bad economy of the country. 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Se trata de valores ya recogidos en la inmensa mayoría de las constituciones nacionales y garantizados por ellas como derechos (justicia, igualdad de oportunidades, etc), de modo que lo que se propone es simplemente ponerlos en práctica. Es una alternativa viable (muchas empresas la están aplicando desde su creación en 2010) y una palanca de cambio a nivel económico, político y social. Según un estudio realizado por la Fundación Bertelsmann, el 80% de los alemanes y el 90% de los austríacos esperan un nuevo orden económico. El economista y profesor universitario Christian Felber, entrevistado en el vídeo, desarrolló una alternativa a los sistemas actuales en su libro 'Nuevos valores para la economía' (Deuticke, 2008), con el fin de escapar de la estéril dicotomía que sostiene que 'quien está contra el Capitalismo, está con el Comunismo' y ofrecer un camino concreto y viable para el futuro. Posteriormente esos planteamientos fueron revisados y pulidos por un grupo de empresarios que, junto al propio Felber, inauguraron el movimiento con la publicación del libro 'Economía del Bien Común' (Deuticke, 2010), en el que se recogen sus fundamentos, que pueden resumirse en los siguientes 20 puntos: 1. La Economía del Bien Común se basa en los valores que hacen florecer nuestras relaciones personales: confianza, cooperación, afecto, democracia, solidaridad… Innumerables estudios e investigaciones coinciden en que conseguir buenas relaciones es la mayor fuente de motivación y felicidad para los seres humanos. 2. El marco legal económico experimenta un giro radical, cambiando las coordenadas ‘Afán de lucro + Competencia’ por ‘Deseo de bienestar público + Cooperación’. Los empresarios con espíritu de cooperación son recompensados, la actitud competitiva conlleva desventajas. 3. El éxito económico no es medido primando la cantidad de dinero obtenido, sino con el Balance del Bien Común (BBC, a nivel de empresas) y el Producto del Bien Común (PBC, a nivel de sistema). El Balance del Bien Común se convierte en el balance principal de todas las empresas y cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad, mejores serán los resultados alcanzados. Mejorando los resultados del Balance del Bien Común de las empresas de un país, mejorará su Producto del Bien Común. 4. Las empresas con buenos balances disfrutan de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública, concesiones de programas de investigación, etc. La entrada en el mercado es, por tanto, más favorable para productos y servicios éticos que para los que no lo sean. 5. El balance financiero es secundario, pasa de ser un fin a ser un medio que sirve para aumentar el ‘nuevo’ fin empresarial: la aportación al Bien Común. Los excedentes del balance financiero deberán utilizarse para inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, depósitos en reservas limitadas o bonificación a los empleados de forma restringida, así como créditos sin intereses a empresas cooperadoras. No se utilizarán los excedentes para bonificar a personas que no trabajan en la empresa, adquisición hostil de otras empresas, inversión en mercados financieros (que dejarán de existir) o aportaciones a partidos políticos. 6. Como el beneficio financiero es ahora un medio y deja de ser un fin, las empresas pueden tener y mantener su tamaño óptimo. No deben temer ser adquiridas o sentirse obligadas a crecer para ser más grandes, más fuertes o con mayores beneficios. Todas las empresas están liberadas de la presión del crecimiento o anexión. 7. Existiendo la posibilidad de aspirar sin miedo al tamaño óptimo, habrá muchas empresas pequeñas en todos los sectores. Como no tienen que crecer más, les será más fácil cooperar y practicar la solidaridad. Se pueden ayudar mutuamente con conocimientos, tecnología, encargos, personal o créditos sin interés. Serán recompensados con resultados positivos en el Balance del Bien Común. Las empresas van tejiendo una red de aprendizaje solidaria y la economía se transforma en un sistema win-win, en el que todos ganan. 8. Las diferencias de ingresos y los patrimonios serán regulados: los ingresos máximos limitados a 20 veces el salario mínimo; las propiedades no podrán exceder los 10 millones de euros; el derecho de cesión y herencia será de hasta 500.000 euros por persona, y en empresas familiares de hasta 10 millones de euros por hijo. El excedente sobre estos límites será repartido como 'dote democrático' para las siguientes generaciones: igualdad de capital inicial significa mayor igualdad de oportunidades (los márgenes exactos deberán ser definidos democráticamente en una asamblea económica). 9. En grandes empresas, a partir de cierto número de trabajadores (por ejemplo, más de 250) los derechos de decisión y propiedad pasan parcial y progresivamente a los empleados y ciudadanos. La población podrá ser representada directamente a través de 'parlamentos económicos regionales'. El gobierno no posee ningún derecho de decisión o intervención en empresas públicas. 10. Esto es igualmente válido para los bienes democráticos, la tercera categoría de propiedad junto a una mayoría de pequeños y medianos empresarios y grandes empresas de propiedad mixta. Por bienes democráticos entendemos instituciones económicas públicas en campos de enseñanza, salud, acción social, movilidad, energía o comunicación: las infraestructuras básicas. 11. Un bien democrático importante es el banco democrático. Éste sirve, como todas las empresas, al Bien Común y, como todas ellas, está controlado por la ciudadanía soberana y no por el gobierno. Sus servicios consisten en depósitos de ahorro garantizados, cuentas corrientes gratuitas, créditos de interés reducido y créditos de riesgo social. Los mercados financieros en la forma actual ya no existirán. 12. Siguiendo la propuesta de John Maynard Keynes de 1944, se establece una cooperación monetaria global en base a una unidad de cálculo ('globo' o 'terra') para el comercio internacional. A nivel local, monedas regionales pueden complementar la moneda nacional. Para protegerse de la competencia injusta, la UE se convierte en una zona de comercio justo (zona del Bien Común) con estándares armonizados o en la que las tarifas aduaneras tienen una relación con el resultado del BBC de la empresa productora. A largo plazo, la meta es una zona del Bien Común en la ONU. 13. A la Naturaleza se le concede un valor propio, por lo cual no puede transformarse en propiedad privada. 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El horario de trabajo retribuido se verá reducido escalonadamente hacia la marca, consensuada por mayoría, de 25-30 horas semanales. De este modo queda tiempo libre para otras tres áreas de trabajo de gran importancia: relaciones y cuidados (niños, enfermos, ancianos), crecimiento personal (desarrollo de la personalidad, arte, ocio) y actividades políticas y públicas. 16. Cada décimo año en la profesión es un 'año sabático' que será financiado a través de un salario mínimo sin compromisos. Las personas pueden hacer en este tiempo lo que quieran. Esta medida descarga el mercado de trabajo y rebaja en un 10% la tasa de desempleo en la Comunidad Europea. 17. La democracia representativa será completada por la democracia directa y la democracia participativa. La ciudadanía soberana deberá poder controlar y corregir su representación, decretar leyes por sí misma, modificar constituciones y gestionar las infraestructuras de abastecimiento (ferrocarril, correos, bancos, etc). En una democracia real, los intereses de los representantes y los de la ciudadanía soberana son idénticos. Requisito fundamental para ello es un Derecho General de colaboración y control por parte de la ciudadanía soberana. 18. Todos los puntos angulares deberán madurarse a través de discusiones intensas en un amplio proceso de bases, antes de que se conviertan en leyes elaboradas por una asamblea económica directamente elegida; su resultado se votará democráticamente por la ciudadanía soberana. Lo que sea aceptado se introducirá en la constitución y sólo podrá volverse a cambiar con el respaldo de la ciudadanía. Aparte de la Asamblea Económica del Bien Común, habrá otras convenciones para profundizar en la democracia: convención para la educación, convención para los medios de comunicación y convención para la creación de bienes democráticos. 19. Para afianzar en los niños los valores de la Economía del Bien Común y proporcionarles herramientas para poderlos practicar se introducirán las siguientes materias en los programas educativos: emocionología, ética, comunicación, educación democrática y experiencia de la Naturaleza. 20. Debido a que en la Economía del Bien Común el éxito empresarial tiene un significado muy diferente al que actualmente posee, deberán ser establecidas otras formas de gestión: los individuos más responsables y competentes, los más empáticos y sensibles, los que se revelen como personas que piensan y sienten de forma ecológica y social, serán los elegidos, convirtiéndose en solicitados modelos.The Common Welfare Economy is an economic system based on values that favour social welfare. These values are already covered in the large majority of national constitutions and guaranteed by law (justice, equal opportunities, etc) so really what is actually being proposed is just putting them into practice. It is a real alternative (many companies have been following its principles since it was created in 2010) and a force for social, economic and political change. According to a study by the Bertelsmann Foundation, 80% of Germans and 90% of Austrians expect a new economic order to appear. The economist and university professor Christian Felber, interviewed in the video, developed an alternative to current systems in his book 'New values ​​for the economy' (Deuticke, 2008), in order to escape the sterile dichotomy which holds that 'who is against Capitalism, is for Communism' and offer a specific and viable system for the future. Subsequently, these approaches were reviewed and refined by a group of entrepreneurs who, along with Felber himself inaugurated the movement with the publication of the book 'Economics for the Common Welfare (Deuticke, 2010), which reflects its founding principles, and which can be summed up by the following 20 points: 1. The Economy of the Common Welfare is based on values ​​that make our personal relationships thrive: trust, cooperation, affection, democracy, solidarity... Numerous studies and research concur that achieving satisfying relationships is the main source of motivation and happiness in human beings. 2. The economic legal framework undergoes a radical shift, changing the equation 'Profit + Competition' to 'Desire for public welfare + Cooperation'. Entrepreneurs with a spirit of cooperation are rewarded, and competitive behaviour is penalised. 3. Economic success is not measured by prioritizing the amount of money obtained, but with the Common Welfare Balance Sheet (CWBS, on a company level) and the Common Welfare Product (CWP, on a system level). The Common Good Balance becomes the principal balance of all companies and the more social, ecological, democratic and committed the activity, the better the results. Improving the results of the Common Welfare Balance Sheet of a country’s companies improves their Common Welfare Product. 4. Companies with healthy Common Welfare Balance Sheets enjoy legal advantages: reduced tax rates, advantageous tariffs, cheap loans, privileges in public procurement, concessions in research programs, etc. The entry into the market is therefore more favourable for ethical products and services than for those are not. 5. The balance sheet is secondary, changing from an end in itself into the way to increase the 'new' business purpose: contribution to the Common Welfare. Balance surpluses should be used to finance investments with social and ecological gains, loan payback, deposits in limited reserves or limited bonuses to employees, as well as interest free loans for cooperating companies. No surplus will be used as bonuses for people who do not work in the company, for hostile takeovers of other firms, investment in financial markets (which will cease to exist) or contributions to political parties. 6. As financial gain is now a means and not an end, companies can have and maintain their own optimum size. They do not need to be afraid of takeovers or feel forced to grow to be bigger, stronger or show greater profits. All companies are freed from the pressure of the growth or buy–outs. 7. With companies being able to grow to their optimum size without fear, there will be many small businesses in all sectors. With no pressure to grow, it will be easier for them to cooperate together. They can help each other with knowledge, technology, commissions, staff or interest–free loans. They will be rewarded with positive results in the Common Welfare Balance Sheet. Companies create a disinterested learning community and the economy becomes a win–win system. 8. Differences in income and assets will be regulated: the maximum income limited to 20 times the minimum wage; properties may not exceed a 10 million euro value; the right of transfer and inheritance will be up to €500,000 per person, and up to 10 million euros per child in family businesses. Any surplus generated beyond these limits will be distributed as 'democratic endowment' for future generations: equality in the initial capital means greater equality of opportunity (the exact margins must be defined democratically in an economic assembly). 9. In large companies, over a certain number of workers (e.g., over 250) the rights of decision and ownership move over partially and gradually to employees and citizens. The population can be represented directly through 'regional economic parliaments'. The government has no right to intervene or make decisions in public companies. 10. This is equally true for the democratic commons, the third property category together with a majority of small and medium businesses and large mixed ownership firms. For democratic commons we understand public institutions in the fields of education, health, social welfare, transport, energy and communication: society’s basic infrastructures. 11. A major democratic commons is the democratic bank. It serves, like all companies, the Common Welfare and, like all of them, is controlled by the people and not by the government. Its services include guaranteed savings deposits, free checking accounts, reduced interest loans and social risk loans. Financial markets will no longer exist as we now know them. 12. Based on John Maynard Keynes’ proposal in 1944, a global monetary cooperation is established based on a unit of calculation (‘Globo' or 'Terra') for international trade. Locally, regional currencies can complement the national currency. To protect against unfair competition, the EU becomes a fair trade zone (Common Welfare Area) with harmonized standards or where customs duties are linked to with the CGBS of the producing company. A long–term goal is a Common Welfare Area in the United Nations. 13. Nature is given its own value, and cannot be turned into private property. When somebody needs a piece of land to live, to cultivate or for business, they are given a limited amount for free or paying a usage fee. The use of the land is conditioned by ecological criteria and limited to its specific use. This will end building speculation, land-grabbing and large–scale individual land ownership. In consequence, taxation on land ownership will be eliminated. 14. Economic growth ceases to be an end in itself, improving the ecological footprint of people, companies and nations. Kant’s catagorical imperitive will be extended to the environmental dimension. Our freedom of to choose a specific lifestyle will be limited when it in itself limits the freedom of others to choose the same lifestyle or to live in dignity. People and companies will be encouraged to measure their ecological footprint and reduce it to a sustainable and fair global level. 15. The working week will be gradually reduced towards the figure (agreed upon by the majority) of 25–30 hours per week. Therefore there will be free time for other areas of highly important work: relationships, caregiving (of children, the sick and the elderly), personal growth (self–improvement, the arts, leisure activities) and political and public activity. 16. Every tenth year will be taken as a sabbatical that will be financed by a minimum wage with no obligations attached. People can do whatever they wish in this period. This measure will reduce the burden on the labour market and make European Community unemployment levels fall by 10%. 17. Representative democracy will be complemented by direct participatory democracy. The people must be able to control and correct their own representation, enact laws themselves, amend constitutions and manage supply infrastructures (railways, post office system, banks, etc). In a real democracy, the interests of the people and its representatives are identical. A basic requirement for this is for the people to have the freedom of collaboration and control. 18. All major points must mature through intense discussions on a broad popular base before becoming laws made by an directly elected economic assembly: the outcome will be voted democratically by the people. What is accepted will be introduced in the constitution and can only be modified once again by the people’s will. Apart from the Economic Assembly of the Common Welfare, there will be other assemblies to study democracy in depth: a education convention, a communication media convention and a convention for the creation of democratic goods. 19. To establish in children the values ​​of the Economy of the Common Welfare and provide them with tools so that they can learn, the following subjects will be introduced in educational programs: emotionology, ethics, communication, democratic education and the experience of nature. 20. Given that in the Common Welfare Economy the concept of business success means something quite different to its present day meaning, other forms of management shall be established: those individuals most responsible and competent, the most empathetic and sensitive, those who think and feel in an ecological and social manner, will be in higher demand and will become role model for society." 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El bueno de Keynes predijo que la industrialización traería como consecuencia la felicidad humana —Foto Unknown Author
Casi ese siglo después y tomando como punto de partida ese ensayo, Robert Skidelsky, historiador económico y reputado biógrafo del creador del keynesianismo, ha publicado junto a su hijo y filósofo Edward el libro '¿Cuánto es suficiente?', en el que reflexionan sobre el sistema económico actual y el alejamiento de la sociedad del concepto de 'buena vida', algo que los seres humanos han intentado perfilar a lo largo de los tiempos, desde la Grecia clásica hasta el cristianismo o el marxismo. Según el libro, el progreso y la fuerte mejora en las condiciones de vida que siguieron a la Segunda Guerra Mundial se torcieron en los años 80, cuando Ronald Reagan y Margaret Tatcher establecieron el crecimiento de la economía como fin en sí mismo y no como un medio para la consecución de la buena vida de las personas. Ese indicador de crecimiento, que no tiene en cuenta otras preocupaciones del ciudadano como la salud, el ocio o el Medio Ambiente, tuvo un triunfo rápido y contundente sobre el resto de fines de la economía debido al espectacular aumento en el nivel de vida de las décadas de los 60 y 70 y a la cercanía al pleno empleo en las sociedades occidentales. 'En tales circunstancias, el pensamiento económico quedaba libre para concentrarse en la eficiencia de la eficiencia de la producción'. W_dinero
Unos cuantos miles de dólares americanos —Foto Unknown Author
La buena vida, a diferencia de la felicidad —algo privado y psicológico, no siempre conectado con las condiciones de vida— se basa para los Skidelsky en una serie de elementos básicos que el Estado debería promover, aunque corresponde a los ciudadanos disfrutar y desarrollar por completo: salud, seguridad —física o económica—, respeto, personalidad —libertad para actuar con autonomía—, armonía con la naturaleza, amistad —lazos afectivos con los demás— y ocio —lo que se hace porque sí, no por obligación o con un fin—. Los autores son optimistas sobre el futuro. Frente a la confusión entre necesidad y deseo que parece imperar, proponen una renovación ética, más políticas sociales y la reducción de la presión por consumir o la publicidad que altera la libre elección del ciudadano. Creen que hoy nos encontramos mejor preparados que nunca para esa buena vida: materialmente estamos mucho mejor que en los años 30 y el conocimiento es accesible a mucha más gente, dos factores que combinados con el despertar ético que puede suponer esta crisis económica podrían dejar a las sociedades avanzadas en una mejor posición de partida que la de Keynes en 1930.In his essay 'Economic possibilities for our grandchildren', in 1930, the British economist John Maynard Keynes predicted that within a century industrialized societies have progressed so far that its technological advances allow people to live comfortably, with little need for work, and that provide happiness. W_keynes
A quite enthusiastic Keynes predicted that industrialization would result in human happiness —Photo Unknown Author
Almost a century later and taking that essay as a starting point, Robert Skidelsky, economic historian and biographer reputed creator of Keynesianism, published with his son and philosopher Edward the book 'How much is enough?', which reflect on the current economic system and society away from the concept of 'good life', something that humans have tried profiling over time, from classical Greece to Christianity or Marxism. According to the book, strong progress and improvement in living conditions that followed World War II were twisted in the 80's, when Ronald Reagan and Margaret Thatcher set economic growth as an end in itself and not as a means of achieving the good life of the people. That growth indicator, which does not take into account other citizen concerns such as health, leisure or the environment, had a quick and decisive victory over the other end of the economy due to the dramatic increase in the standard of living of the decades of 60 and 70 and proximity to full employment in Western societies. 'In these circumstances, the economic thought was free to concentrate on the efficiency of the production efficiency.' W_dinero
A few thousand US dollars —Photo Unknown Author
The good life, as opposed to happiness —something private and psychological, not always connected to the living conditions—, for Skidelsky is based on a number of basic elements that the state should promote, while it is for citizens to enjoy and develop full: health, security —physical or economic—, respect, personality —freedom to act autonomously—, harmony with nature, friendship —bond with others— and leisure —what is done for its own sake, not out of obligation or an end—. The authors are optimistic about the future. Faced with the confusion between need and desire that seems to dominate, proposed ethical renewal, more social policies and reducing the pressure to consume or altering advertising freedom to choose. They believe that we are now better prepared than ever for the good life: we are materially better than in the 30s and knowledge is accessible to many more people, two factors that combined with the ethical awakening can make this economic crisis could leave advanced societies in a better starting position than Keynes in 1930." ["post_title"]=> string(79) "¿Cuánto es suficiente?How much is enough?" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(18) "how-much-is-enough" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2020-03-03 02:08:07" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2020-03-03 01:08:07" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(29) "http://whatonline.org/?p=3396" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "1" ["filter"]=> string(3) "raw" } [3]=> object(WP_Post)#7144 (24) { ["ID"]=> int(3089) ["post_author"]=> string(4) "2049" ["post_date"]=> string(19) "2012-08-20 00:01:08" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2012-08-19 22:01:08" ["post_content"]=> string(1856) "Para el sociólogo francés Émile Durkheim, uno de los grandes pioneros en el estudio de las ciencias sociales junto a Karl Marx y Max Weber, los seres humanos son criaturas cuyos deseos son ilimitados; al contrario que otros animales, no quedan saciados cuando sus necesidades biológicas son satisfechas. Semejante circunstancia sólo puede ser manejada con éxito por elementos externos al propio ser humano, según Durkheim: las religiones y las sociedades, con sus conjuntos de reglas morales y éticas, deben servir para poner límites al deseo individual y funcionar como 'una fuerza reguladora que cumpla el mismo rol respecto a las necesidades morales que el cumplido por el organismo para las necesidades físicas'. Este vídeo está inspirado por estas ideas, concebidas a finales del siglo XIX, y reflexiona sobre su vigencia en la vida de hoy, a principios del XXI.For the French sociologist Emile Durkheim, one of the great pioneers in the study of social sciences with Karl Marx and Max Weber, humans are creatures whose desires are unlimited, and unlike other animals, are not satisfied when their biological needs are satisfied. According to Durkheim, these circumstances can only be successfully managed by elements external to the human being: the religions and societies, with their sets of moral and ethical rules, should serve to put limits on individual desire and work as 'a regulatory force that fulfills the same role with respect to the moral needs met by the body for the physical needs'. This video is inspired by these ideas, conceived in the late nineteenth century, and reflects on its relevance in today's life in early XXI." ["post_title"]=> string(81) "Ningún hombre es una islaNo man is an island" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(19) "no-man-is-an-island" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2014-07-13 14:29:40" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2014-07-13 12:29:40" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(29) "http://whatonline.org/?p=3089" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } }