17/12/2012

La Economía del Bien Común

La Economía del Bien Común es un sistema económico basado en valores que fomentan el bienestar social. Se trata de valores ya recogidos en la inmensa mayoría de las constituciones nacionales y garantizados por ellas como derechos (justicia, igualdad de oportunidades, etc), de modo que lo que se propone es simplemente ponerlos en práctica. Es una alternativa viable (muchas empresas la están aplicando desde su creación en 2010) y una palanca de cambio a nivel económico, político y social.

Según un estudio realizado por la Fundación Bertelsmann, el 80% de los alemanes y el 90% de los austríacos esperan un nuevo orden económico. El economista y profesor universitario Christian Felber, entrevistado en el vídeo, desarrolló una alternativa a los sistemas actuales en su libro ‘Nuevos valores para la economía’ (Deuticke, 2008), con el fin de escapar de la estéril dicotomía que sostiene que ‘quien está contra el Capitalismo, está con el Comunismo’ y ofrecer un camino concreto y viable para el futuro. Posteriormente esos planteamientos fueron revisados y pulidos por un grupo de empresarios que, junto al propio Felber, inauguraron el movimiento con la publicación del libro ‘Economía del Bien Común’ (Deuticke, 2010), en el que se recogen sus fundamentos, que pueden resumirse en los siguientes 20 puntos:

1. La Economía del Bien Común se basa en los valores que hacen florecer nuestras relaciones personales: confianza, cooperación, afecto, democracia, solidaridad… Innumerables estudios e investigaciones coinciden en que conseguir buenas relaciones es la mayor fuente de motivación y felicidad para los seres humanos.

2. El marco legal económico experimenta un giro radical, cambiando las coordenadas ‘Afán de lucro + Competencia’ por ‘Deseo de bienestar público + Cooperación’. Los empresarios con espíritu de cooperación son recompensados, la actitud competitiva conlleva desventajas.

3. El éxito económico no es medido primando la cantidad de dinero obtenido, sino con el Balance del Bien Común (BBC, a nivel de empresas) y el Producto del Bien Común (PBC, a nivel de sistema). El Balance del Bien Común se convierte en el balance principal de todas las empresas y cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad, mejores serán los resultados alcanzados. Mejorando los resultados del Balance del Bien Común de las empresas de un país, mejorará su Producto del Bien Común.

4. Las empresas con buenos balances disfrutan de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública, concesiones de programas de investigación, etc. La entrada en el mercado es, por tanto, más favorable para productos y servicios éticos que para los que no lo sean.

5. El balance financiero es secundario, pasa de ser un fin a ser un medio que sirve para aumentar el ‘nuevo’ fin empresarial: la aportación al Bien Común. Los excedentes del balance financiero deberán utilizarse para inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, depósitos en reservas limitadas o bonificación a los empleados de forma restringida, así como créditos sin intereses a empresas cooperadoras. No se utilizarán los excedentes para bonificar a personas que no trabajan en la empresa, adquisición hostil de otras empresas, inversión en mercados financieros (que dejarán de existir) o aportaciones a partidos políticos.

6. Como el beneficio financiero es ahora un medio y deja de ser un fin, las empresas pueden tener y mantener su tamaño óptimo. No deben temer ser adquiridas o sentirse obligadas a crecer para ser más grandes, más fuertes o con mayores beneficios. Todas las empresas están liberadas de la presión del crecimiento o anexión.

7. Existiendo la posibilidad de aspirar sin miedo al tamaño óptimo, habrá muchas empresas pequeñas en todos los sectores. Como no tienen que crecer más, les será más fácil cooperar y practicar la solidaridad. Se pueden ayudar mutuamente con conocimientos, tecnología, encargos, personal o créditos sin interés. Serán recompensados con resultados positivos en el Balance del Bien Común. Las empresas van tejiendo una red de aprendizaje solidaria y la economía se transforma en un sistema win-win, en el que todos ganan.

8. Las diferencias de ingresos y los patrimonios serán regulados: los ingresos máximos limitados a 20 veces el salario mínimo; las propiedades no podrán exceder los 10 millones de euros; el derecho de cesión y herencia será de hasta 500.000 euros por persona, y en empresas familiares de hasta 10 millones de euros por hijo. El excedente sobre estos límites será repartido como ‘dote democrático’ para las siguientes generaciones: igualdad de capital inicial significa mayor igualdad de oportunidades (los márgenes exactos deberán ser definidos democráticamente en una asamblea económica).

9. En grandes empresas, a partir de cierto número de trabajadores (por ejemplo, más de 250) los derechos de decisión y propiedad pasan parcial y progresivamente a los empleados y ciudadanos. La población podrá ser representada directamente a través de ‘parlamentos económicos regionales’. El gobierno no posee ningún derecho de decisión o intervención en empresas públicas.

10. Esto es igualmente válido para los bienes democráticos, la tercera categoría de propiedad junto a una mayoría de pequeños y medianos empresarios y grandes empresas de propiedad mixta. Por bienes democráticos entendemos instituciones económicas públicas en campos de enseñanza, salud, acción social, movilidad, energía o comunicación: las infraestructuras básicas.

11. Un bien democrático importante es el banco democrático. Éste sirve, como todas las empresas, al Bien Común y, como todas ellas, está controlado por la ciudadanía soberana y no por el gobierno. Sus servicios consisten en depósitos de ahorro garantizados, cuentas corrientes gratuitas, créditos de interés reducido y créditos de riesgo social. Los mercados financieros en la forma actual ya no existirán.

12. Siguiendo la propuesta de John Maynard Keynes de 1944, se establece una cooperación monetaria global en base a una unidad de cálculo (‘globo’ o ‘terra’) para el comercio internacional. A nivel local, monedas regionales pueden complementar la moneda nacional. Para protegerse de la competencia injusta, la UE se convierte en una zona de comercio justo (zona del Bien Común) con estándares armonizados o en la que las tarifas aduaneras tienen una relación con el resultado del BBC de la empresa productora. A largo plazo, la meta es una zona del Bien Común en la ONU.

13. A la Naturaleza se le concede un valor propio, por lo cual no puede transformarse en propiedad privada. Quien necesite un pedazo de tierra para vivir, agricultura o comercio, puede utilizar una superficie limitada de forma gratuita o pagando una tasa de utilización. El uso de la tierra está condicionado a criterios ecológicos y al uso concreto. Esto supondrá el final de la especulación inmobiliaria, el landgrabbing y el latifundismo. En contrapartida, se anula el impuesto sobre la propiedad de tierra.

14. El crecimiento económico deja de ser un fin, a beneficio de la reducción de la huella ecológica de personas privadas, empresas y naciones. El imperativo categórico de Kant será extendido a la dimensión ecológica. Nuestra libertad de elegir un estilo de vida determinado encuentra su fin cuando limita la libertad de otros de elegir el mismo estilo de vida o de poder llevar una vida digna. Personas y empresas serán incentivadas para medir su huella ecológica y reducirla a un nivel globalmente sostenible y justo.

15. El horario de trabajo retribuido se verá reducido escalonadamente hacia la marca, consensuada por mayoría, de 25-30 horas semanales. De este modo queda tiempo libre para otras tres áreas de trabajo de gran importancia: relaciones y cuidados (niños, enfermos, ancianos), crecimiento personal (desarrollo de la personalidad, arte, ocio) y actividades políticas y públicas.

16. Cada décimo año en la profesión es un ‘año sabático’ que será financiado a través de un salario mínimo sin compromisos. Las personas pueden hacer en este tiempo lo que quieran. Esta medida descarga el mercado de trabajo y rebaja en un 10% la tasa de desempleo en la Comunidad Europea.

17. La democracia representativa será completada por la democracia directa y la democracia participativa. La ciudadanía soberana deberá poder controlar y corregir su representación, decretar leyes por sí misma, modificar constituciones y gestionar las infraestructuras de abastecimiento (ferrocarril, correos, bancos, etc). En una democracia real, los intereses de los representantes y los de la ciudadanía soberana son idénticos. Requisito fundamental para ello es un Derecho General de colaboración y control por parte de la ciudadanía soberana.

18. Todos los puntos angulares deberán madurarse a través de discusiones intensas en un amplio proceso de bases, antes de que se conviertan en leyes elaboradas por una asamblea económica directamente elegida; su resultado se votará democráticamente por la ciudadanía soberana. Lo que sea aceptado se introducirá en la constitución y sólo podrá volverse a cambiar con el respaldo de la ciudadanía. Aparte de la Asamblea Económica del Bien Común, habrá otras convenciones para profundizar en la democracia: convención para la educación, convención para los medios de comunicación y convención para la creación de bienes democráticos.

19. Para afianzar en los niños los valores de la Economía del Bien Común y proporcionarles herramientas para poderlos practicar se introducirán las siguientes materias en los programas educativos: emocionología, ética, comunicación, educación democrática y experiencia de la Naturaleza.

20. Debido a que en la Economía del Bien Común el éxito empresarial tiene un significado muy diferente al que actualmente posee, deberán ser establecidas otras formas de gestión: los individuos más responsables y competentes, los más empáticos y sensibles, los que se revelen como personas que piensan y sienten de forma ecológica y social, serán los elegidos, convirtiéndose en solicitados modelos.

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El bueno de Keynes predijo que la industrialización traería como consecuencia la felicidad humana —Foto Unknown Author
Casi ese siglo después y tomando como punto de partida ese ensayo, Robert Skidelsky, historiador económico y reputado biógrafo del creador del keynesianismo, ha publicado junto a su hijo y filósofo Edward el libro '¿Cuánto es suficiente?', en el que reflexionan sobre el sistema económico actual y el alejamiento de la sociedad del concepto de 'buena vida', algo que los seres humanos han intentado perfilar a lo largo de los tiempos, desde la Grecia clásica hasta el cristianismo o el marxismo. Según el libro, el progreso y la fuerte mejora en las condiciones de vida que siguieron a la Segunda Guerra Mundial se torcieron en los años 80, cuando Ronald Reagan y Margaret Tatcher establecieron el crecimiento de la economía como fin en sí mismo y no como un medio para la consecución de la buena vida de las personas. Ese indicador de crecimiento, que no tiene en cuenta otras preocupaciones del ciudadano como la salud, el ocio o el Medio Ambiente, tuvo un triunfo rápido y contundente sobre el resto de fines de la economía debido al espectacular aumento en el nivel de vida de las décadas de los 60 y 70 y a la cercanía al pleno empleo en las sociedades occidentales. 'En tales circunstancias, el pensamiento económico quedaba libre para concentrarse en la eficiencia de la eficiencia de la producción'. W_dinero
Unos cuantos miles de dólares americanos —Foto Unknown Author
La buena vida, a diferencia de la felicidad —algo privado y psicológico, no siempre conectado con las condiciones de vida— se basa para los Skidelsky en una serie de elementos básicos que el Estado debería promover, aunque corresponde a los ciudadanos disfrutar y desarrollar por completo: salud, seguridad —física o económica—, respeto, personalidad —libertad para actuar con autonomía—, armonía con la naturaleza, amistad —lazos afectivos con los demás— y ocio —lo que se hace porque sí, no por obligación o con un fin—. Los autores son optimistas sobre el futuro. Frente a la confusión entre necesidad y deseo que parece imperar, proponen una renovación ética, más políticas sociales y la reducción de la presión por consumir o la publicidad que altera la libre elección del ciudadano. Creen que hoy nos encontramos mejor preparados que nunca para esa buena vida: materialmente estamos mucho mejor que en los años 30 y el conocimiento es accesible a mucha más gente, dos factores que combinados con el despertar ético que puede suponer esta crisis económica podrían dejar a las sociedades avanzadas en una mejor posición de partida que la de Keynes en 1930.In his essay 'Economic possibilities for our grandchildren', in 1930, the British economist John Maynard Keynes predicted that within a century industrialized societies have progressed so far that its technological advances allow people to live comfortably, with little need for work, and that provide happiness. W_keynes
A quite enthusiastic Keynes predicted that industrialization would result in human happiness —Photo Unknown Author
Almost a century later and taking that essay as a starting point, Robert Skidelsky, economic historian and biographer reputed creator of Keynesianism, published with his son and philosopher Edward the book 'How much is enough?', which reflect on the current economic system and society away from the concept of 'good life', something that humans have tried profiling over time, from classical Greece to Christianity or Marxism. According to the book, strong progress and improvement in living conditions that followed World War II were twisted in the 80's, when Ronald Reagan and Margaret Thatcher set economic growth as an end in itself and not as a means of achieving the good life of the people. That growth indicator, which does not take into account other citizen concerns such as health, leisure or the environment, had a quick and decisive victory over the other end of the economy due to the dramatic increase in the standard of living of the decades of 60 and 70 and proximity to full employment in Western societies. 'In these circumstances, the economic thought was free to concentrate on the efficiency of the production efficiency.' W_dinero
A few thousand US dollars —Photo Unknown Author
The good life, as opposed to happiness —something private and psychological, not always connected to the living conditions—, for Skidelsky is based on a number of basic elements that the state should promote, while it is for citizens to enjoy and develop full: health, security —physical or economic—, respect, personality —freedom to act autonomously—, harmony with nature, friendship —bond with others— and leisure —what is done for its own sake, not out of obligation or an end—. The authors are optimistic about the future. Faced with the confusion between need and desire that seems to dominate, proposed ethical renewal, more social policies and reducing the pressure to consume or altering advertising freedom to choose. They believe that we are now better prepared than ever for the good life: we are materially better than in the 30s and knowledge is accessible to many more people, two factors that combined with the ethical awakening can make this economic crisis could leave advanced societies in a better starting position than Keynes in 1930." ["post_title"]=> string(79) "¿Cuánto es suficiente?How much is enough?" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(18) "how-much-is-enough" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2020-03-03 02:08:07" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2020-03-03 01:08:07" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(29) "http://whatonline.org/?p=3396" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "1" ["filter"]=> string(3) "raw" } [3]=> object(WP_Post)#7146 (24) { ["ID"]=> int(8306) ["post_author"]=> string(4) "2055" ["post_date"]=> string(19) "2020-04-29 20:22:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2020-04-29 18:22:49" ["post_content"]=> string(5429) "Estos días de confinamiento y prudencia están demostrando que es suficiente con que las panaderías abran solamente de nueve a una. Cuatro horas que proveen al personal de su ración diaria de pan, que les permiten facturar prácticamente lo mismo y dedicar el resto del día a descansar, instruirse o fornicar. Actividades todas aparentemente saludables, especialmente si se encuentra un buen equilibrio entre ellas. W_pan
El pan es un alimento básico que forma parte de la dieta tradicional en Europa, Oriente Medio, India, América y Oceanía. Se prepara mediante el horneado de una masa elaborada fundamentalmente con harina de cereales, agua y sal — Imagen Unknown Author
En un futuro se trabajarán cuatro horas diarias en vez de ocho. Es muy posible que llegue un momento en el que a alguien se le ocurra abrir una panadería que a su vez abra ocho horas, por si existe algún otro alguien que prefiera comprar pan a deshoras. Pero esa panadería no tendrá clientela, porque a esas alturas todo el mundo tendrá incrustado en lo más profundo de su cerebelo que trabajar ocho horas es una barbaridad, porque en nombre de la libertad —de horario, en este caso— se impide a todo un sector que cumple perfectamente su función social —el panadero— llevar una vida variada y saludable en la que además de trabajar puedan pasear, aburrirse o disfrutar. Esas cuatro horas terminarán llevando la felicidad a la industria del pan, que se extenderá por toda la sociedad como un reguero de pólvora —o se expandirá como un montón de levadura—. Al trabajarse media jornada lo podrá hacer el doble de gente y así, además de ingresos para pan, techo e impuestos, la inmensa mayoría de las personas tendrá tiempo para investigar, amarse o vaguear. Vivir con una marcha menos. O dos. Sin prisa. Al gusto. Es muy posible también que el futuro sea absolutamente diferente y el planeta se convierta en un amasijo bladerunneresco lleno de humedad, anuncios gigantes, androides buscavidas, comida oriental y muchísimas panaderías abiertas 24 horas. Quizá ese plan tenga también su gracia, al fin y al cabo ‘Blade Runner’ es una película de mucho éxito y es natural suponer que lo que suceda mañana dependerá del desempeño de las personas de hoy, de la ingente cantidad de microfuturos que provocan constantemente con sus decisiones: qué películas ven, cuánto compran, cómo viajan. A qué dedican sus horas.These days of confinement and prudence are proving that it is enough for bakeries to open from nine to one. Four hours that provide people their daily bread, and allow the bakers to bill almost the same and spend the rest of the day resting, learning or fornicating. All apparently healthy activities, especially if a good balance is found between them. W_pan
Bread is a staple food that is part of the traditional diet in Europe, the Middle East, India, America and Oceania. It is prepared by baking a dough made mainly with cereal flour, water and salt — Image Unknown Author
In the future, we will work four hours a day instead of eight. It is very possible that there will come a time when someone think of opening a bakery that it will be open eight hours, in case there is someone else who prefers to buy bread after hours. But that bakery will not have many clients, because by then everyone will have embedded in the deepest part of their brain that working eight hours is too much, because in the name of freedom —of schedule, in this case— is forbidden for an entire sector that perfectly fulfills its social function —the baker— to lead a varied and healthy life in which, in addition to working, they can walk, get bored or enjoy themselves. Those four hours will end bringing happiness to the bread industry, which will spread throughout society like wildfire. By working part-time, twice as many people could do it, and so, in addition to income for bread, accommodation and taxes, most of people will have time to research, love each other or do nothing. To live slower. No hurry. As they want. It is also quite possible that the future is absolutely different and the planet becomes in something similar to Blade Runner, full of moisture, giant ads, hustling androids, oriental food and many bakeries open 24 hours. Perhaps that plan is also ok, after all Blade Runner is a very successful film and it is natural to suppose that what happens tomorrow will depend on the performance of the people of today, on the enormous amount of microfutures that they constantly provoke with their decisions: what movies they see, how much they buy, how they travel, what they spend their hours on." ["post_title"]=> string(70) "Pan para mañanaBread for tomorrow" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(18) "bread-for-tomorrow" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-03-15 00:00:38" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-03-14 23:00:38" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(29) "http://whatonline.org/?p=8306" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } }