27/11/2014

El TTIP o la ley de la selva

Si es cierto que hoy el mundo vive en una encrucijada, dos fuerzas están en momento de lucha. Y si es cierto que el sistema al fin y al cabo somos nosotros, se hace cada vez más urgente la necesidad de que empecemos a tomar partido en esta lucha, ya que la realidad parece estar pasando por encima de nosotros sin ni siquiera darnos cuenta.

Existe y se está trabajando en un acuerdo transnacional de comercio que afectará al mundo entero, cambiando muchas de las estructuras ya mínimas de protección y de derechos que nos quedan a los ciudadanos y, por qué no decirlo, a los propios gobiernos. Pero no lo habréis leído en ningún diario, ni en la televisión, ni en ningún medio de comunicación de masas, por lo que una vez más se han visto delatados como auténticos cómplices del poder y no de la ciudadanía y la opinión pública, por las que teóricamente tienen su razón de ser.

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Políticamente, el acuerdo eliminará diferencias entre las normativas estadounidense y europea —’Eeuuroflags’, Javier Aristu, 2014

El pasado 28 de noviembre de 2011 se creó el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento, con el objetivo de estudiar posibles vías para el incremento de la inversión y el comercio  entre EUA y  la UE. En junio de 2013, UE y EUA anunciaron ‘la solución’: El Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión —TTIP en sus siglas en inglés— . El acuerdo es un tratado de libre comercio, con precedentes históricos y con terribles similitudes, terribles porqué ninguno de ellos ha conseguido los objetivos que se planteaba a nivel social y de empleo, si no todo lo contrario. El NAFTA, por ejemplo, vaticinó a través de la voz de Bill Clinton 20 millones de nuevos puestos de trabajo y al cabo de los años ha destruido un millón de empleos y ha aumentado la precarización de los que han quedado en pie.

El TTIP tiene su razón de ser, en teoría, en que va a crear —dicen las voces más optimistas— dos millones de nuevos empleos, además de un crecimiento del PIB del 1% anual para las economías que une el tratado, EUA y UE. Sin embargo, delante de tan alentadoras cifras, ninguna de las potencias —entre ellas España—  ha hecho públicas estas estimaciones, ni han dicho una palabra sobre el tratado ni lo han incluido como parte de su programa político, para conseguir votantes. Curioso, muy curioso.

Lo que pretende el tratado es reducir al máximo todas las restricciones comerciales que existen entre ambas potencias, las arancelarias y las que no lo son. Los aranceles entre EUA y UE son ya muy bajos, casi simbólicos, existe ya un casi auténtico libre comercio entre ambas potencias. Sin embargo, las restricciones no arancelarias, las que mantienen la soberanía en leyes de tipo, laboral, social, medioambiental y en política económica, sí son muy diferentes a uno y otro lado del océano. Es aquí donde el tratado pretende incidir con más fuerza, y es el auténtico motivo de su creación.


Diferentes normativas

Europa tiene unas normativas a todos los niveles mucho más estrictas que las de los EUA. Para empezar, en la UE existen los Estados de Bienestar más fuertes y extensos del mundo, frente a EUA que tiene el Estado de Bienestar más débil que existe en el mundo Occidental; a nivel de derechos no pueden estar más lejos la una de la otra. Ocurre lo mismo referente a las normativas de consumo, producción, agricultura o uso de productos químicos y transgénicos. En EUA hay decenas de productos químicos y transgénicos que en la UE están prohibidos. En EUA para determinar, por ejemplo, qué productos son peligrosos para el consumo humano, es el propio gobierno quien estudia, concluye y saca al mercado o no dichos productos. En la UE el procedimiento es a la inversa, son las empresas quienes deben probar que esos productos no son tóxicos, y luego el Gobierno los aprueba o no para su consumo.

Las leyes medioambientales son allí mucho más laxas que aquí y, volviéndolo a nombrar, las referentes a derechos sociales son incomparables. Por otra parte, los modelos económicos y de producción difieren a todos los niveles: en la UE el 90% del PIB está constituido por pequeñas y medianas empresas y su destrucción perjudica a sus economías, algo que se ha dicho hasta la saciedad en Europa. EUA tiene un modelo que inversamente está basado en la gran empresa multinacional y en los grandes ejércitos de trabajadores, los llamados técnicamente working-poors —trabajadores pobres—, sólo se cumplen dos de los derechos que establece la Organización Internacional de los Trabajadores de los ocho que se respetan en la UE. Por otra parte, dado su modelo de bienestar y de producción, EUA ostenta la economía más desregulada, neoliberal y de libre mercado del mundo.

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Económicamente, el acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea afectará al 60% del PIB mundial —’Eeuuromoney’, Javier Aristu, 2014


Nivelar las contingencias

Bien, el TTIP lo que pretende es homogeneizar estas diferencias, y que a uno y otro lado estas barreras o restricciones —llamadas contingencias— se nivelen entre ambas partes del acuerdo. Pero el hecho es que, para nivelarse, claramente la UE tendrá que hacer más laxas todas sus normativas, ya que si lo que hace falta es nivelar, la UE forzosamente tendrá que bajar el nivel de sus leyes hacia unas nuevas y menos restrictivas. Como señala Juan Torres López, catedrático en Economía Aplicada y miembro del Consejo Científico de ATTAC, en una entrevista para el portal web DailyMotion, este acuerdo en cuanto a las contingencias va a suponer tres grandes cambios:

1 —El acuerdo va a hacer que en el intercambio de productos se establezca una equivalencia: lo que vale allí aquí también, las normas se homologarán y productos que aquí están prohibidos podrán ser comercializados y por tanto consumidos. Algunos ejemplos son la carne de ternera hormonada, las sustancias químicas en higiénicos y cosméticos, la limpieza de pavos y pollos con cloro o un mayor número de productos transgénicos, todos hasta ahora prohibidos en la UE, y la no obligatoriedad de detallar su condición en las etiquetas —otra diferencia fundamental—.

2 —Leyes y tribunales específicos para lo que se llama ‘protección a la inversión’. Si un inversor o empresa opera por ejemplo en el mismo sector que el público, puede pedir las mismas condiciones o incluso mejores para competir con éste libremente, y por tanto el sector público quedar desprotegido. Es decir, se homologarían también el sector público y el privado.

3 —Todo a través de la creación de tribunales específicos —no públicos y regulares— para este tipo de regulaciones para la protección a la inversión, que la experiencia histórica con otros tratados similares nos dice que son discretos y silenciosos públicamente, es decir que funcionan de espaldas a la opinión pública y normalmente de gran arbitrariedad.

En resumen,  un auténtico y definitivo golpe de gracia a la democracia y a la soberanía de las naciones, a los gobiernos y al sector público. Un golpe definitivo también a las economías emergentes, ya que occidente se alía con occidente —EUA y UE representan el 60 % del PIB mundial—, aunque con la libertad de poder seguir deslocalizando. Y, por fin, el triunfo de una de las dos tendencias en lucha, la de la desdemocratización y el libre mercado, donde el máximo beneficio reina por encima de todo lo demás: naturaleza, individuo, derechos y sociedad.

El tratado sigue en negociaciones; el comisario DeGucht, uno de sus capitanes, asegura que las negociaciones deben ser confidenciales hasta su fin. El acuerdo podría estar en marcha a finales de este año 2014 o principios del siguiente. En España, el 6 de mayo de 2014 IU planteó un referéndum para el TTIP que fue desestimado por el voto en contra de PP, PSOE, CIU, PNV y UPyD, es decir, todos los partidos mayoritarios. Un último dato de interés: nueve de las diez partes que componen los negociadores del tratado están formadas por lobistas y grandes empresas.

Adiós al viejo continente, hello McDonald’s! ¿Qué hacemos?

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El economista y profesor universitario Christian Felber, entrevistado en el vídeo, desarrolló una alternativa a los sistemas actuales en su libro 'Nuevos valores para la economía' (Deuticke, 2008), con el fin de escapar de la estéril dicotomía que sostiene que 'quien está contra el Capitalismo, está con el Comunismo' y ofrecer un camino concreto y viable para el futuro. Posteriormente esos planteamientos fueron revisados y pulidos por un grupo de empresarios que, junto al propio Felber, inauguraron el movimiento con la publicación del libro 'Economía del Bien Común' (Deuticke, 2010), en el que se recogen sus fundamentos, que pueden resumirse en los siguientes 20 puntos: 1. La Economía del Bien Común se basa en los valores que hacen florecer nuestras relaciones personales: confianza, cooperación, afecto, democracia, solidaridad… Innumerables estudios e investigaciones coinciden en que conseguir buenas relaciones es la mayor fuente de motivación y felicidad para los seres humanos. 2. El marco legal económico experimenta un giro radical, cambiando las coordenadas ‘Afán de lucro + Competencia’ por ‘Deseo de bienestar público + Cooperación’. Los empresarios con espíritu de cooperación son recompensados, la actitud competitiva conlleva desventajas. 3. El éxito económico no es medido primando la cantidad de dinero obtenido, sino con el Balance del Bien Común (BBC, a nivel de empresas) y el Producto del Bien Común (PBC, a nivel de sistema). El Balance del Bien Común se convierte en el balance principal de todas las empresas y cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad, mejores serán los resultados alcanzados. Mejorando los resultados del Balance del Bien Común de las empresas de un país, mejorará su Producto del Bien Común. 4. Las empresas con buenos balances disfrutan de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública, concesiones de programas de investigación, etc. La entrada en el mercado es, por tanto, más favorable para productos y servicios éticos que para los que no lo sean. 5. El balance financiero es secundario, pasa de ser un fin a ser un medio que sirve para aumentar el ‘nuevo’ fin empresarial: la aportación al Bien Común. Los excedentes del balance financiero deberán utilizarse para inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, depósitos en reservas limitadas o bonificación a los empleados de forma restringida, así como créditos sin intereses a empresas cooperadoras. No se utilizarán los excedentes para bonificar a personas que no trabajan en la empresa, adquisición hostil de otras empresas, inversión en mercados financieros (que dejarán de existir) o aportaciones a partidos políticos. 6. Como el beneficio financiero es ahora un medio y deja de ser un fin, las empresas pueden tener y mantener su tamaño óptimo. No deben temer ser adquiridas o sentirse obligadas a crecer para ser más grandes, más fuertes o con mayores beneficios. Todas las empresas están liberadas de la presión del crecimiento o anexión. 7. Existiendo la posibilidad de aspirar sin miedo al tamaño óptimo, habrá muchas empresas pequeñas en todos los sectores. Como no tienen que crecer más, les será más fácil cooperar y practicar la solidaridad. Se pueden ayudar mutuamente con conocimientos, tecnología, encargos, personal o créditos sin interés. Serán recompensados con resultados positivos en el Balance del Bien Común. Las empresas van tejiendo una red de aprendizaje solidaria y la economía se transforma en un sistema win-win, en el que todos ganan. 8. Las diferencias de ingresos y los patrimonios serán regulados: los ingresos máximos limitados a 20 veces el salario mínimo; las propiedades no podrán exceder los 10 millones de euros; el derecho de cesión y herencia será de hasta 500.000 euros por persona, y en empresas familiares de hasta 10 millones de euros por hijo. El excedente sobre estos límites será repartido como 'dote democrático' para las siguientes generaciones: igualdad de capital inicial significa mayor igualdad de oportunidades (los márgenes exactos deberán ser definidos democráticamente en una asamblea económica). 9. En grandes empresas, a partir de cierto número de trabajadores (por ejemplo, más de 250) los derechos de decisión y propiedad pasan parcial y progresivamente a los empleados y ciudadanos. La población podrá ser representada directamente a través de 'parlamentos económicos regionales'. El gobierno no posee ningún derecho de decisión o intervención en empresas públicas. 10. Esto es igualmente válido para los bienes democráticos, la tercera categoría de propiedad junto a una mayoría de pequeños y medianos empresarios y grandes empresas de propiedad mixta. Por bienes democráticos entendemos instituciones económicas públicas en campos de enseñanza, salud, acción social, movilidad, energía o comunicación: las infraestructuras básicas. 11. Un bien democrático importante es el banco democrático. Éste sirve, como todas las empresas, al Bien Común y, como todas ellas, está controlado por la ciudadanía soberana y no por el gobierno. Sus servicios consisten en depósitos de ahorro garantizados, cuentas corrientes gratuitas, créditos de interés reducido y créditos de riesgo social. Los mercados financieros en la forma actual ya no existirán. 12. Siguiendo la propuesta de John Maynard Keynes de 1944, se establece una cooperación monetaria global en base a una unidad de cálculo ('globo' o 'terra') para el comercio internacional. A nivel local, monedas regionales pueden complementar la moneda nacional. Para protegerse de la competencia injusta, la UE se convierte en una zona de comercio justo (zona del Bien Común) con estándares armonizados o en la que las tarifas aduaneras tienen una relación con el resultado del BBC de la empresa productora. A largo plazo, la meta es una zona del Bien Común en la ONU. 13. A la Naturaleza se le concede un valor propio, por lo cual no puede transformarse en propiedad privada. Quien necesite un pedazo de tierra para vivir, agricultura o comercio, puede utilizar una superficie limitada de forma gratuita o pagando una tasa de utilización. El uso de la tierra está condicionado a criterios ecológicos y al uso concreto. Esto supondrá el final de la especulación inmobiliaria, el landgrabbing y el latifundismo. En contrapartida, se anula el impuesto sobre la propiedad de tierra. 14. El crecimiento económico deja de ser un fin, a beneficio de la reducción de la huella ecológica de personas privadas, empresas y naciones. El imperativo categórico de Kant será extendido a la dimensión ecológica. Nuestra libertad de elegir un estilo de vida determinado encuentra su fin cuando limita la libertad de otros de elegir el mismo estilo de vida o de poder llevar una vida digna. Personas y empresas serán incentivadas para medir su huella ecológica y reducirla a un nivel globalmente sostenible y justo. 15. El horario de trabajo retribuido se verá reducido escalonadamente hacia la marca, consensuada por mayoría, de 25-30 horas semanales. De este modo queda tiempo libre para otras tres áreas de trabajo de gran importancia: relaciones y cuidados (niños, enfermos, ancianos), crecimiento personal (desarrollo de la personalidad, arte, ocio) y actividades políticas y públicas. 16. Cada décimo año en la profesión es un 'año sabático' que será financiado a través de un salario mínimo sin compromisos. Las personas pueden hacer en este tiempo lo que quieran. Esta medida descarga el mercado de trabajo y rebaja en un 10% la tasa de desempleo en la Comunidad Europea. 17. La democracia representativa será completada por la democracia directa y la democracia participativa. La ciudadanía soberana deberá poder controlar y corregir su representación, decretar leyes por sí misma, modificar constituciones y gestionar las infraestructuras de abastecimiento (ferrocarril, correos, bancos, etc). En una democracia real, los intereses de los representantes y los de la ciudadanía soberana son idénticos. Requisito fundamental para ello es un Derecho General de colaboración y control por parte de la ciudadanía soberana. 18. Todos los puntos angulares deberán madurarse a través de discusiones intensas en un amplio proceso de bases, antes de que se conviertan en leyes elaboradas por una asamblea económica directamente elegida; su resultado se votará democráticamente por la ciudadanía soberana. Lo que sea aceptado se introducirá en la constitución y sólo podrá volverse a cambiar con el respaldo de la ciudadanía. Aparte de la Asamblea Económica del Bien Común, habrá otras convenciones para profundizar en la democracia: convención para la educación, convención para los medios de comunicación y convención para la creación de bienes democráticos. 19. Para afianzar en los niños los valores de la Economía del Bien Común y proporcionarles herramientas para poderlos practicar se introducirán las siguientes materias en los programas educativos: emocionología, ética, comunicación, educación democrática y experiencia de la Naturaleza. 20. Debido a que en la Economía del Bien Común el éxito empresarial tiene un significado muy diferente al que actualmente posee, deberán ser establecidas otras formas de gestión: los individuos más responsables y competentes, los más empáticos y sensibles, los que se revelen como personas que piensan y sienten de forma ecológica y social, serán los elegidos, convirtiéndose en solicitados modelos.The Common Welfare Economy is an economic system based on values that favour social welfare. These values are already covered in the large majority of national constitutions and guaranteed by law (justice, equal opportunities, etc) so really what is actually being proposed is just putting them into practice. It is a real alternative (many companies have been following its principles since it was created in 2010) and a force for social, economic and political change. According to a study by the Bertelsmann Foundation, 80% of Germans and 90% of Austrians expect a new economic order to appear. The economist and university professor Christian Felber, interviewed in the video, developed an alternative to current systems in his book 'New values ​​for the economy' (Deuticke, 2008), in order to escape the sterile dichotomy which holds that 'who is against Capitalism, is for Communism' and offer a specific and viable system for the future. Subsequently, these approaches were reviewed and refined by a group of entrepreneurs who, along with Felber himself inaugurated the movement with the publication of the book 'Economics for the Common Welfare (Deuticke, 2010), which reflects its founding principles, and which can be summed up by the following 20 points: 1. The Economy of the Common Welfare is based on values ​​that make our personal relationships thrive: trust, cooperation, affection, democracy, solidarity... Numerous studies and research concur that achieving satisfying relationships is the main source of motivation and happiness in human beings. 2. The economic legal framework undergoes a radical shift, changing the equation 'Profit + Competition' to 'Desire for public welfare + Cooperation'. Entrepreneurs with a spirit of cooperation are rewarded, and competitive behaviour is penalised. 3. Economic success is not measured by prioritizing the amount of money obtained, but with the Common Welfare Balance Sheet (CWBS, on a company level) and the Common Welfare Product (CWP, on a system level). The Common Good Balance becomes the principal balance of all companies and the more social, ecological, democratic and committed the activity, the better the results. Improving the results of the Common Welfare Balance Sheet of a country’s companies improves their Common Welfare Product. 4. Companies with healthy Common Welfare Balance Sheets enjoy legal advantages: reduced tax rates, advantageous tariffs, cheap loans, privileges in public procurement, concessions in research programs, etc. The entry into the market is therefore more favourable for ethical products and services than for those are not. 5. The balance sheet is secondary, changing from an end in itself into the way to increase the 'new' business purpose: contribution to the Common Welfare. Balance surpluses should be used to finance investments with social and ecological gains, loan payback, deposits in limited reserves or limited bonuses to employees, as well as interest free loans for cooperating companies. No surplus will be used as bonuses for people who do not work in the company, for hostile takeovers of other firms, investment in financial markets (which will cease to exist) or contributions to political parties. 6. As financial gain is now a means and not an end, companies can have and maintain their own optimum size. They do not need to be afraid of takeovers or feel forced to grow to be bigger, stronger or show greater profits. All companies are freed from the pressure of the growth or buy–outs. 7. With companies being able to grow to their optimum size without fear, there will be many small businesses in all sectors. With no pressure to grow, it will be easier for them to cooperate together. They can help each other with knowledge, technology, commissions, staff or interest–free loans. They will be rewarded with positive results in the Common Welfare Balance Sheet. Companies create a disinterested learning community and the economy becomes a win–win system. 8. Differences in income and assets will be regulated: the maximum income limited to 20 times the minimum wage; properties may not exceed a 10 million euro value; the right of transfer and inheritance will be up to €500,000 per person, and up to 10 million euros per child in family businesses. Any surplus generated beyond these limits will be distributed as 'democratic endowment' for future generations: equality in the initial capital means greater equality of opportunity (the exact margins must be defined democratically in an economic assembly). 9. In large companies, over a certain number of workers (e.g., over 250) the rights of decision and ownership move over partially and gradually to employees and citizens. The population can be represented directly through 'regional economic parliaments'. The government has no right to intervene or make decisions in public companies. 10. This is equally true for the democratic commons, the third property category together with a majority of small and medium businesses and large mixed ownership firms. For democratic commons we understand public institutions in the fields of education, health, social welfare, transport, energy and communication: society’s basic infrastructures. 11. A major democratic commons is the democratic bank. It serves, like all companies, the Common Welfare and, like all of them, is controlled by the people and not by the government. Its services include guaranteed savings deposits, free checking accounts, reduced interest loans and social risk loans. Financial markets will no longer exist as we now know them. 12. Based on John Maynard Keynes’ proposal in 1944, a global monetary cooperation is established based on a unit of calculation (‘Globo' or 'Terra') for international trade. Locally, regional currencies can complement the national currency. To protect against unfair competition, the EU becomes a fair trade zone (Common Welfare Area) with harmonized standards or where customs duties are linked to with the CGBS of the producing company. A long–term goal is a Common Welfare Area in the United Nations. 13. Nature is given its own value, and cannot be turned into private property. When somebody needs a piece of land to live, to cultivate or for business, they are given a limited amount for free or paying a usage fee. The use of the land is conditioned by ecological criteria and limited to its specific use. This will end building speculation, land-grabbing and large–scale individual land ownership. In consequence, taxation on land ownership will be eliminated. 14. Economic growth ceases to be an end in itself, improving the ecological footprint of people, companies and nations. Kant’s catagorical imperitive will be extended to the environmental dimension. Our freedom of to choose a specific lifestyle will be limited when it in itself limits the freedom of others to choose the same lifestyle or to live in dignity. People and companies will be encouraged to measure their ecological footprint and reduce it to a sustainable and fair global level. 15. The working week will be gradually reduced towards the figure (agreed upon by the majority) of 25–30 hours per week. Therefore there will be free time for other areas of highly important work: relationships, caregiving (of children, the sick and the elderly), personal growth (self–improvement, the arts, leisure activities) and political and public activity. 16. Every tenth year will be taken as a sabbatical that will be financed by a minimum wage with no obligations attached. People can do whatever they wish in this period. This measure will reduce the burden on the labour market and make European Community unemployment levels fall by 10%. 17. Representative democracy will be complemented by direct participatory democracy. The people must be able to control and correct their own representation, enact laws themselves, amend constitutions and manage supply infrastructures (railways, post office system, banks, etc). In a real democracy, the interests of the people and its representatives are identical. A basic requirement for this is for the people to have the freedom of collaboration and control. 18. All major points must mature through intense discussions on a broad popular base before becoming laws made by an directly elected economic assembly: the outcome will be voted democratically by the people. What is accepted will be introduced in the constitution and can only be modified once again by the people’s will. Apart from the Economic Assembly of the Common Welfare, there will be other assemblies to study democracy in depth: a education convention, a communication media convention and a convention for the creation of democratic goods. 19. To establish in children the values ​​of the Economy of the Common Welfare and provide them with tools so that they can learn, the following subjects will be introduced in educational programs: emotionology, ethics, communication, democratic education and the experience of nature. 20. Given that in the Common Welfare Economy the concept of business success means something quite different to its present day meaning, other forms of management shall be established: those individuals most responsible and competent, the most empathetic and sensitive, those who think and feel in an ecological and social manner, will be in higher demand and will become role model for society." 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Montxo Algora estudió en la School of Visual Arts de Nueva York. En los años 80 trabajó en Digital Productions, una de las compañías pioneras del 3D en Los Angeles. En 1990 fundó ArtFutura, uno de los festivales de cultura y creatividad digital más importantes, y ha dirigido sus 22 ediciones entre Barcelona, Madrid, Sevilla, Buenos Aires y Rio de Janeiro. El festival presenta todos los años artistas y creadores de la talla de David Byrne, Theo Jansen, Moebius, Laurie Anderson, Improv Everywhere, Tohio Iwai, Brian Eno o Sachiko Kodama, por citar sólo algunos. En 1992 dirigió ‘Memory Palace’, un espectáculo con texto original de William Gibson y música de Peter Gabriel. Y en 2008 comisarió la exposición 'Máquinas & Almas' para el Museo Reina Sofía de Madrid, la exposición de arte digital más visitada en España hasta la fecha, con más de 450.000 personas.'The power of machines is going to be so tremendous that we better start thinking what we are going to do with them'. 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La violencia directa correspondería a la punta del iceberg y tiene como principal característica el hecho de que la mayoría de sus efectos son visibles, principalmente los materiales, aunque no todos: el odio generado, los traumas psicológicos creados o la aparición de conceptos como el de 'enemigo' son efectos igual de graves que no suelen ser considerados como tales. Al ser el tipo de violencia más conocida y evidente, es común pensar que es la peor de todas las violencias, lo cual no es cierto precisamente por esa visibilidad, que la hace más fácil de identificar y por tanto de combatir. Es importante señalar que este tipo de violencia es la manifestación de algo, no su origen, y es en los orígenes donde deben buscarse las causas y puede actuarse con mayor eficacia. La violencia directa no afecta a tantas personas como las otras dos, cultural y estructural, que formarían la parte oculta del iceberg. 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La violencia estructural aparece cuando, como resultado de procesos de estratificación social, se produce un perjuicio en la satisfacción de las necesidades humanas básicas: supervivencia, bienestar, identidad, libertad, etc. Está originada por todo un conjunto de estructuras, tanto físicas como organizativas, que no permiten la satisfacción de esas necesidades y es la peor de las tres violencias porque es el origen de todas, la que más mata y a más personas afecta. Es también un tipo de violencia indirecta y en ocasiones incluso no intencionada: las acciones que provocan el hambre en el mundo, por ejemplo, no están diseñadas y realizadas directamente con ese fin, sino que derivan de la política económica capitalista y el injusto reparto de la riqueza. Esto provoca que, al contrario de lo que ocurre con la violencia directa, en ocasiones las causas que producen la violencia estructural no sean visibles con claridad y sea más complicado enfrentarse a ella. Siempre según Galtung, a menudo las causas de la violencia directa están relacionadas con situaciones de violencia estructural y justificadas por la violencia cultural: muchas situaciones son consecuencia de un abuso de poder que recae sobre un grupo oprimido, o de una situación de injusticia social —reparto de recursos insuficiente, gran desigualdad en la renta de las personas, dificultad de acceso a los servicios sociales— y reciben el espaldarazo de discursos que las justifican.The triangle of violence, defined by the Norwegian sociologist Johan Galtung, identifies three types of violence and argues that the phenomenon has a similar structure to that of an iceberg, in which there is always a small visible part and a huge hidden part. Direct violence is the tip of the iceberg and has as its main characteristic the fact that most of its effects are visible, mainly the materials, but not all of them: hate, psychological trauma or the emergence of concepts such as 'enemy' are equally serious effects, but they are often not seen as such. Being the most popular and obvious, it is commonly thought that direct is the worst kind of violence, which is not true for precisely this visibility, which makes it easier to identify and therefore to combat. It is important to note that this type of violence is the manifestation of something, not its origin, and is in the beginning where it should be sought causes and act more effectively. Direct violence does not affect many people as cultural and structural violence, which are the hidden part of the iceberg. Cultural violence is a symbolic violence that is expressed in countless media —religion, ideology, language, art, science, media, education, etc— and serves to legitimize direct and structural violence and to inhibit or suppress the response of the victims. It even offers justifications for humans, unlike other species, to destroy each other and to be rewarded for doing so: it is not strange to accept violence in the name of country or religion. There is a culture of violence in which schools and other instruments of transmission and reproduction of culture show History as a succession of wars; it is usual to suppress conflicts by unquestioned parental authority, or authority of the male over the female; mass media sell armies use as the main way of solving international conflicts, etc. So life goes on in an atmosphere of constant violence, manifested daily in all areas and at all levels. Structural violence is displayed when, as a result of social stratification processes, there is a damage in the satisfaction of basic human needs: survival, welfare, identity, freedom, etc. It is caused by a set of structures, both physical and organizational, which do not allow the satisfaction of those needs and is the worst of the three violence because it is the origin of all and kills and affects more people. It is also a form of indirect violence and sometimes even unintentional: the actions that cause hunger, for example, are not designed and made ​​directly for that purpose, but they are result from capitalist economic policy and the unfair distribution of wealth. This sometimes causes that the reasons of structural violence are not clearly visible and therefore it is more difficult to deal with it. According to Galtung, often causes of direct violence are related to structural violence and justified by cultural violence: many situations are the result of an abuse of power which concerns an oppressed group, or a social injustice —insufficient resources sharing, great inequality in personal income, limited access to social services— and receive the backing of speeches justifying them." 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Doctor en sociología, está especializado en etnografía urbana. Con más de 15 años de experiencia en investigación cualitativa tanto en Nueva York como internacionalmente, es autor y coautor de de numerosos artículos y estudios. Su tesis doctoral consistió en un estudio comparativo titulado 'Sobreviviendo a la educación secundaria: explorando el impacto de la violencia y el crimen en la experiencia académica de inmigrantes y americanos'. En el Vera Institute of Justice, con el doctor Mercer Sullivan como mentor y una beca de Instituto Nacional de Justicia de Estados Unidos, investigó sobre la relación de las razas con la violencia adolescente, las bandas y la inmigración. En colaboración con el el criminólogo Rob Davis exploró la relación entre la policía y la comunidad y sus efectos en las denuncias civiles. En 2000 entró en el NDRI —National Disease Research Interchange— como investigador asociado en dos proyectos del NIH —National Institutes of Health— liderados por el Dr Samuel R. 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